Deja de engañar, no quieras ocultar que has pasado sin tropezar.

jueves, 2 de abril de 2015

V.

De pronto me entristecí, porque era inevitable acordarme del momento en el que me di cuenta de que estaba enamorada de Adrián. Fue una tarde en el jardín de unos amigos. Adrián se habia derramado coca cola en el pantalon y, mientras bromeabamos sobre la leyenda urbana de que esa mancha desaparece cuando se seca, él cogió una gota de la lata y me la puso sobre los labios.
-Ojalá tu seas así. Ojalá no manches-habia dicho sonriendo-. Pero ojalá yo sepa como hacer que no te seques.